Fular, fular elástico, mochila ergonómica, rebozo tradicional, rebozo de anillos... ¿Por dónde empiezo?
Antes de empezar a portear, nosotras también teníamos las mismas dudas. Por eso –aunque no somos asesoras de porteo–, te contamos nuestra experiencia para ayudarte a decidir. Todo depende de qué buscas, cómo es tu estilo de vida y cuál es el peso de tu bebé. Lo demás no es negociable (seguridad, seguridad y más seguridad).
El fular es una tela extensa (en promedio 3 metros) que se ata alrededor del cuerpo de distintas maneras a través de nudos, para asegurar que el bebé está pegado a tu cuerpo y sujeto para evitar caídas. Es una opción ergonómica (es decir, que se adapta al cuerpo de tu bebé y no pone en riesgo su desarrollo fisiológico) y recomendada para iniciarte en el porteo. Hay varios tipos, fular elástico, semi-rígido o rígido.
La mayoría de opciones que encontrarás en el mercado son fulares elásticos (algún compuesto de algodón y lycra) una opción barata, pero no muy duradera. Este tipo de fulares no se recomiendan para bebés de más de 6kg, porque la tela cede y, en vez de tener a tu bebé sujeto a tu cuerpo, notarás que por el peso te falta el control necesario para portear con seguridad. Es por eso que, a la larga, no es una opción segura.
En cuanto al fular rígido, es muy seguro. Podrás portear a tu bebé hasta que ambos lo quieran. Sin embargo, la extensión de la tela y la necesidad de ser una experta de los nudos y las vueltas se interpone en el día a día de la maternidad. Muchas mamás y papás de hoy, ante la opción de salir en carriola o amarrarse a su criatura, van a optar por lo más práctico (¿quién puede culparlos?). Por lo que, en nuestra experiencia, el fular rígido también tiene una vida corta.
Las mochilas son una de las opciones más populares que hemos visto por la calle en los últimos años. Pero ¡ojo! muchas de ellas no son ergonómicas. Lo primero que hay que considerar es que el bebé debe de ir siempre mirando hacia ti. Cuando porteas a tu bebé en una mochila que le permite ir mirando hacia el frente, su cadera se desplaza hacia abajo y sus piernas cuelgan en una posición que no es ergonómica. Y lo más importante en el porteo –después del apego– es favorecer el desarrollo fisiológico de los bebés, no impedirlo. Así que, por más prácticas que parezcan, te recomendamos considerar otras opciones.
En cuanto a las mochilas ergonómicas, sólo se pueden usar a partir de que las criaturas tienen control cefálico –es decir, que pueden sostener la cabeza por sí solas–, así que considera que, de nuevo, si quieres portear a tu bebé desde el nacimiento –que es cuando más lo necesitan, ellos y tú– necesitarás adquirir otro portabebé que sea recomendado para uso en recién nacidos.
El rebozo tradicional se ha usado desde siempre –en comunidades de cazadores y recolectores a un lado y otro del Atlántico– y hoy en día se mantiene en uso en México, como habrás tenido oportunidad de ver en más de una ocasión. Comúnmente hecho de algodón, con el rebozo tradicional se ata a la criatura a la espalda o de un costado por medio de nudos. Hoy en día, en las comunidades de porteo se sugiere utilizar nudos corredizos para ajustarlo. Se puede usar desde el nacimiento y hasta que tu bebé (o tú) lo deseen.
El rebozo de anillos (también conocido como "bandolera") es, para nosotros, la opción más segura, versátil y fácil de usar. Es tan ergonómico como un rebozo tradicional o fular, pero con un mecanismo mucho más sencillo para amarrarte al bebé y ajustar la tela. Consiste en un par de anillos cosidos a un extremo de la tela que sirven como cierre, a modo de cinturón. Hay muchos estilos, telas y colores. Se puede usar para cargar a tu bebé en el pecho, de costado o en la espalda; y aguanta desde los 3.5kg hasta los 15kg, es decir, hasta que te pida por favor que lo dejes ir caminando al kínder.
Nuestro amor por el porteo en Mammal se limita al rebozo de anillos de lino 100%. ¿Por qué? Porque si nos quitamos los nudos y las vueltas, el acto de cargar a nuestros bebés se vuelve tan natural y simple, que no te lo piensas. Además, apostamos por el lino 100%; una tela que, además de ser muy resistente –prácticamente a prueba de rasgaduras–, es mucho más fresca que el algodón, y protege la piel de tu bebé de hongos y bacterias.
Seguro que en nuestro catálogo encontrarás algún color y estilo que vaya contigo. Porque, después de un embarazo y un posparto, lo único que faltaba era que en la maternidad tuvieras que sacrificar también tu estilo personal.
Y te recomendamos que, si sigues con dudas, consultes a una asesora de porteo.
Abrazos mamíferos,
Equipo Mammal.